La radical apuesta por la democracia de Maritain: el pensamiento político que necesita el siglo XXI
La radical apuesta por la democracia de Maritain: el pensamiento político que necesita el siglo XXI https://www.eldebate.com/cultura/20230620/radical-apuesta-democracia-maritain-pensamiento-politico-necesita-siglo-xxi_122821.html#utm_source=rrss-comp&utm_medium=wh&utm_campaign=fixed-btn
Ediciones Encuentro reedita la obra fundamental de filosofía política del pensador francés, El hombre y el Estado, auspiciado por Eugenio Nasarre, miembro del Instituto Internacional Jacques Maritain
Video de la mesa redonda sobre la obra El hombre y el Estado con las intervenciones de Eugenio Nasarre, Isabel Benjumea, Agustín Domingo Moratalla e Ignacio Sánchez Cámara (las intervenciones empiezan en el minuto 10)
Los principios del humanismo cristiano señalan el camino del Bien Común
Los principios del humanismo cristiano señalan el camino del Bien Común, en cuanto la persona como ser social, y en el que la persona y la sociedad han de buscar lo mejor para el conjunto de seres humanos que la conforman. Bien Común que permita una sociedad donde la persona se desarrolle integralmente. Una sociedad más justa, donde impere la seguridad jurídica y el cuidado del entorno limitado en el que desarrollamos nuestra vida, que debemos de mantener y mejorar para generaciones futuras. El Bien Común también supone una adecuada organización social y política en la que la persona puede participar, que permite a la sociedad llegar a las situaciones más críticas, así como proteger a aquellos que sufren y aupar a los menos favorecidos. Un Bien Común que se relaciona estrechamente con los principios de subsidiaridad y de solidaridad.

Fuente de principios inspiradores para guiarnos en nuestro recorrido hacia el futuro
El humanismo cristiano no solo surte de valores y pensamiento para tener una visión crítica propia, personal o social, ante situaciones o tendencias determinadas. Un modo de tener una postura firme en las aguas no siempre tranquilas que surcamos. También es una fuente de principios inspiradores para guiarnos en nuestro recorrido hacia el futuro. Por eso, el humanismo cristiano es un elemento de gran peso y difícil de sustituir para todos aquellos que creen en un mundo mejor donde la dignidad de la persona es inalienable y que desean trabajar en la realización práctica de ese mundo mejor en la vida social y política.

Jacques Maritain
El humanismo cristiano tiene en Jacques Maritain a su principal fundador. El filósofo católico francés (1882-1973) configuró en su pensamiento y en sus obras las líneas fundamentales y principios del humanismo cristiano. Maritain, de familia protestante, se convirtió al catolicismo con su mujer Raïssa (1906). Fue embajador de Francia ante la Santa Sede después de la Segunda Guerra Mundial.
Entre sus obras, “Humanismo Integral” destaca como la que ha dejado mayor influencia y donde desarrolla los principios de su pensamiento.
Saltar de la Olla
La batalla cultural e ideológica en la que se ve inmersa la cosmovisión cristiana de la persona es un hecho cada vez más evidente. Las corrientes relativistas, nihilistas, materialistas y, en especial hoy en día, la ideología de género, han creado un caldo de cultivo en el que el ciudadano medio no nota como el agua de la olla va tomando temperatura. Nos vemos acomodados a una inercia de la que es difícil salir, teniendo la sensación que, como la rana de la moraleja, nos veremos escaldados por no haber saltado a tiempo.
Sin embargo, en muchos entornos sobre esta situación se reflexiona, se discute y, en muchos casos, se proponen ideas y alternativas a esas corrientes. Se quiere dar la batalla. Vemos con alegría muchos ya levantados del sofá. Está en juego la intrínseca dignidad de la persona, aquella que los principios del humanismo cristiano defienden y pretenden desarrollar.
Se dice que el primer paso de la solución de un problema es conocer que existe una piedra en el camino. La tenemos identificada. Sigamos proponiendo otra cosmovisión, para transmitir a todos y cada uno que esas corrientes aparentemente amables son corrosivas a: la persona, la vida, la verdad y a la postre a la libertad. No solo hay que llegar con la idea, hay que llegar bien, hay que llegar lejos. Hay que llegar a todos.
«Los contenidos a transmitir están ahí, en el rico, profundo y extenso contenido del humanismo cristiano.»
Los contenidos a transmitir están ahí, en el rico, profundo y extenso contenido del humanismo cristiano. ¿Qué falta? Divulgarlo, quitarse los complejos, simplificar los mensajes para que lleguen a toda la sociedad. Porque todos tienen que tomar decisiones en la vida en la que una adecuada iluminación, una propuesta alternativa al pensamiento dominante, es imprescindible. No se puede pedir a las personas concretas determinadas posturas vitales y morales si nunca han conocido de su existencia.
Las herramientas, los contenidos a transmitir, están ya, y se pueden poner a trabajar con aun mayor entusiasmo y eficacia. Manos a la obra.
Reproducimos por su interés el Editorial publicado por el Instituto de Estudios de la Democracia CEU (febrero, 2022)
Código de moralidad social y política según Maritain
Código de moralidad social y política según Maritain
“¿Cuál sería el contenido de la carta moral, el código de la moralidad social y política (…), y cuya validez está implícita en el cuerpo fundamental de una sociedad de hombres libres? Tal carta se referiría, por ejemplo, a los puntos siguientes: derechos y libertades de la persona humana; derechos y libertades políticas; derechos y libertades sociales y sus correspondientes responsabilidades; derechos y libertades las personas que forman parte de una sociedad familiar, y libertades y obligaciones de ésta con respecto al cuerpo político; derechos y deberes mutuos entre los grupos y el estado; gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; funciones de la autoridad en una democracia política y social, obligaciones morales -que obligan en conciencia- con respecto a las leyes justas, así como a la Constitución que garantiza las libertades del pueblo; exclusión de la posibilidad de recurrir a los golpes de estado en una sociedad que es realmente libre y que se halla regida por leyes cuyo cambio y evolución dependen de la mayoría popular; igualdad humana; justicia entre las personas y el cuerpo político; justicia entre el cuerpo político y las personas; amistad cívica e ideal de fraternidad; libertad religiosa, tolerancia recíproca y mutuo respeto entre las diversas comunidades espirituales y escuelas de pensamiento; convicción cívica y amor a la patria; reverencia hacia su historia y herencia, comprensión para las diversas tradiciones que se amalgamaron al crear su unidad; obligaciones de cada persona respecto del bien común del cuerpo político y deberes de cada nación hacia el bien general de la sociedad civilizada, así como la necesidad de adquirir conciencia de la unidad del mundo y de la existencia real de una comunidad de pueblos sobre el planeta.”
Maritain, J. (1956). El hombre y el estado. Buenos Aires, Argentina: Guillermo Kraft Ed.
La Declaración Schuman o cómo se puede influir en la Política concreta partiendo de ideales del humanismo cristiano

El 9 de mayo de 1950 el Ministro de Asuntos Exteriores francés, Robert Schuman, pronuncia lo que luego se llamaría Declaración Schuman. Una declaración o programa que es piedra de apoyo fundamental en la construcción europea y en concreto del Tratado constitutivo del la Comunidad Europea del Carbón y del Acero-CECA (Tratado de París de 1951).
Un ejemplo de altas metas puestas en marcha con pasos concretos.
La Declaración busca pasos concretos de paz y solidaridad en la Europa de la posguerra, superando las tensiones que las cuencas del Ruhr y del Saarl históricamente han generado entre Francia y Alemania.
La Declaración inmediatamente recibió el apoyo de otro democratacristiano, el Canciller alemán Konrad Adenauer, poniendo el camino para la firma del Tratado de París un año más tarde.
Video de la Declaración Schuman:
HUMANISMO Y POSHUMANISMO

1. DOS COSMOVISIONES ANTAGÓNICAS
– HUMANISMO: LA CULTURA DE LAS TRES COLINAS
El Gólgota: El Cristianismo, La Acrópolis: La Filosofía, El Capitolio: El Derecho
– POSHUMANISMO: LA CONTRACULTURA DE LAS TRES CAVERNAS
El Nihilismo: La imposibilidad de conocer la verdad.
El relativismo moral: La validez de todas las concepciones morales.
El identitarismo excluyente: La sustitución de la identidad personal, la que nos hace únicos, por la de pertenencia a un colectivo excluyente.
– La Civilización se ha desarrollado sobre la base humanista, consagrando las libertades y derechos individuales como propios de la dignidad ontológica del ser humano y ha progresado aplicando la ecuación:
PROGRESO = LIBERTAD + RESPONSABILIDAD + CREATIVIDAD + RIESGO
– El Poshumanismo conlleva:
. Restricción de las libertades individuales
. Abolición de la ética de la responsabilidad . Freno a la creatividad
. Desincentivación del riesgo
– El Poshumanismo impide el progreso individual y social, por lo que es incompatible con la sociedad del conocimiento, la única que nos abre la senda de la consolidación de la Civilización y de su futuro.
2. POSHUMANISMO, TOTALITARISMO Y ÉLITES GLOBALES
– La Civilización construida sobre la cosmovisión humanista ha producido una extraordinaria evolución cuanticualitativa, de forma directa en los países democráticos e indirecta en países con regímenes autoritarios o totalitarios:
. Crecimiento exponencial de la población mundial, frenada por el auge del Posthumanismo que propugna el aborto y el descarte de la natalidad.
. Culturización de la población mediante el acceso generalizado a la educación.
. Extraordinario desarrollo económico que ha dado lugar a unas clases medias mayoritarias.
. La estructura organizativa piramidal está siendo sustituida por sistemas en red.
. Socialización centrada en las megalópolis.
– Esa acelerada evolución se ha producido en un nuevo marco económico, tecnológico y geopolítico:
. Hipertrofia del gasto público.
. Endeudamiento público y privado inasumible.
. Deslocalización y dispersión de la producción.
. Logística internacional especialmente vulnerable.
. Eclosión generalizada de las TICs, Tecnologías de la Información y la Comunicación.
. Globalización / Generalización del libre mercado.
. Fracaso del uso de la fuerza militar en los conflictos regionales.
. Irrupción del meteoro chino en el tablero geoestratégico mundial.
. Emigraciones masivas.
. Nuevo mapa energético y nuevas materias primas.
. Creciente supeditación de los estados – nación a una jerarquía globalista autoritaria.
– La pujanza de las sociedades de ciudadanos libres e iguales o con crecientes aspiraciones a serlo, ha puesto en peligro el poder de las élites oligárquicas globales, que están reaccionando con la adopción de una estrategia de implementación de la cosmovisión poshumanista, instrumentada a través de la ideología totalitaria neocomunista. De esa forma se configura una connivencia a escala mundial entre los grandes poderes económico-políticos, que supeditan el antagonismo ideológico al colaboracionismo contracultural.
3. LA DISTOPÍA POSHUMANISTA
Con el fin de conseguir la hegemonía de la cosmovisión Poshumanista, las élites globalistas han generado una batalla cultural sustentada en una proposición contracultural tan irracional como contradictoria en términos, por lo que, tarde o temprano, esa batalla está abocada al fracaso:
. El nihilismo es absolutamente incoherente con la imposición de lo “políticamente correcto”.
. Unas élites que suprimen la libertad intelectual se están negando el progreso en todos los órdenes, por lo que están renunciando a su propio futuro.
. El proceso de sustitución de la persona con sus libertades y derechos por el de pertenencia a un colectivo predeterminado, al que se le otorgan privilegios discriminatorios, choca frontalmente con la necesidad innata de la persona de realizarse como tal y no como perteneciente a un colectivo.
. El asalto a las libertades individuales comporta la sustitución de la meritocracia y el pluralismo por la “diversocracia” y la “cancelación”.
. Las políticas contraculturales terminan cercenando el desarrollo cultural, científico, tecnológico y económico, por lo que el sistema que las adopta está abocado a su implosión.
Madrid, diciembre 2021
José Amengual
BIBLIOGRAFÍA:
GILLES LIPOVETSKY (1944-) “LA ERA DEL VACÍO”
JOSÉ MIGUEL ORTÍ BORDÁS (1938-)
“OLIGARQUÍA Y SUMISIÓN” / “DESAFECCIÓN, POSDEMOCRACIA,ANTIPOLÍTICA”
GIANNI VATTIMO (1936-) “EL PENSAMIENTO DÉBIL”
ERNESTO LACLAU (1935-2014) Y CHANTAL MOUFFE (1943-) “HEGEMONÍA Y ESTRATEGIA SOCIALISTA”
DALMACIO NEGRO PAVÓN (1931-)
“LA LEY DE HIERRO DE LA OLIGARQUÍA”
JÜRGEN HABERMAS (1929-)
“TEORÍA DE LA ACCIÓN COMUNICATIVA”
JEAN-FRANÇOIS LYOTARD (1924-1998) “LA CONDICIÓN POSMODERNA”
THEODOR ADORNO (1903-1969) Y MAX HORKHEIMER (1895-1973) “DIALÉCTICA DE LA ILUSTRACIÓN”
HERBERT MARCUSE (1898-1979) “EL HOMBRE UNIDIMENSIONAL”
ANTONIO GRAMSCI (1891-1937)
“EL MATERIALISMO HISTÓRICO Y LA FILOSOFÍA DE BENEDETTO CROCE” “NOTAS SOBRE MAQUIAVELO: SOBRE LA POLÍTICA Y SOBRE EL ESTADOMODERNO” / “CARTAS DEDE LA CÁRCEL”
Una ventana a la Justicia
La Justicia es un principio que guía al humanismo cristiano con el fin de que cada persona pueda ser tratada con la dignidad que le corresponde. Todos deben sentirse como miembros de la comunidad social en la que vivimos y como tales respetados en sus derechos fundamentales. La Justicia, no es tratar a todos de la misma manera, ya que todos somos diferentes. Es dar a cada uno lo que le corresponde buscando el desarrollo de cada persona.
La Justicia en la vida se desarrolla en varios aspectos. Por una parte, la búsqueda de que, como personas, nadie se quede atrás y todos puedan desarrollar sus vidas en todos sus ámbitos. Por otro, que la sociedad tenga estructuras justas: una sociedad sustentada en la Verdad imprescindible sin la cual la Justicia es una quimera; unos órganos y procedimientos de administración de Justicia que funcionen y en las que las legítimas pretensiones vulneradas puedan verse resarcidas; un Estado que actúe con procedimientos sencillos, transparentes, buscando no favorecer intereses particulares; un Estado que favorezca el desarrollo de las personas sin invadir sus ámbitos ni acaparar actividades que le son ajenas.
