La Universidad Católica de Costa Rica es una institución fundada por la Iglesia Católica costarricense en 1993, que ofrece 39 carreras en cuatro sedes. Su misión es formar personas con sentido y compromiso cristianos, mediante procesos de docencia, investigación y acción social.
Con el ánimo anterior ha procedido a adherirse a la Red Hispana de Cátedras de Humanismo Cristiano, que promueve el estudio y divulgación de ese rico patrimonio que responde a las preguntas que el mundo actual se plantea.
Acceso a las grabaciones de las tres jornadas del I Congreso de Humanismo Cristiano organizado por la Cátedra de Humanismo Cristiano Instituto Hervás-Universidad Católica de Ávila
En colaboración con el Instituto Hervás de España la Universidad Politécnica del Perú (UPP) en Lima ha creado en marzo de 2026 la Cátedra de Humanismo Cristiano Instituto Hervás UPP. La nueva Cátedra desarrollará contenidos, conferencias y seminarios de humanismo cristiano para la formación de sus alumnos.
El Instituo Hervás ya tiene una Cátedra en colaboración con la Universidad Católica de Ávila. Su experiencia en el estudio y divulgación del humanismo cristiano la ha hecho el colaborador adecuado que ha elegido la UPP para el desarrollo de este nuevo proyecto.
Ambas Cátedras se encuentran adheridas a la Red Hispana de Cátedras de Humanismo Cristiano.
Organizado por la Cátedra de Humanismo Cristiano Instituto Hervás-Universidad Católica de Ávila
Entre los días 10 y 12 de marzo se celebró con gran éxito el I Congreso Internacional de Humanismo Cristiano, un encuentro académico que reunió a investigadores y profesores de diversas instituciones universitarias para reflexionar sobre la actualidad y los desafíos del humanismo cristiano en el mundo contemporáneo.
El congreso contó con la participaciones procedentes de 17 universidades de siete países —España, Argentina, Chile, Perú, México, Cuba y Venezuela—, lo que puso de manifiesto su marcado carácter internacional y, especialmente, la importante presencia del ámbito académico hispanoamericano.
A lo largo de las tres jornadas se desarrollaron ponencias invitadas y comunicaciones académicas en torno a distintas dimensiones del humanismo cristiano —pensamiento, cultura y acción— abordando cuestiones como la dignidad de la persona, los retos del transhumanismo, la inteligencia artificial o la dimensión social y política del humanismo cristiano.
La convocatoria ha registrado una alta participación y un ambiente de diálogo académico muy fructífero, generando además reacciones muy positivas entre los asistentes y participantes. Este primer congreso ha abierto así un espacio de encuentro y colaboración internacional que se espera continúe desarrollándose en futuras ediciones, consolidando una red académica interesada en profundizar y actualizar la tradición del humanismo cristiano.
Vivimos un momento histórico marcado por la fragmentación. Crisis antropológica, aceleración tecnológica, polarización política, incertidumbre cultural. La pregunta de fondo no es solo qué está pasando, sino qué idea de persona está en juego.
En este contexto se celebrará, del 10 al 12 de marzo de 2026, el I Congreso Internacional de Humanismo Cristiano, bajo el lema: “Una brújula en un mundo en recomposición”. Una propuesta académica y cultural que busca volver al núcleo: la dignidad de la persona y su centralidad en la vida social, política y tecnológica.
Un programa que afronta los grandes debates actuales
El congreso reúne a profesores e investigadores de España e Hispanoamérica para abordar cuestiones clave desde la tradición del humanismo cristiano:
Dignidad humana y orden jurídico
Transhumanismo e inteligencia artificial
Democracia cristiana y reconstrucción política
Cultura de la optimización y ética de la longevidad
Familia, educación y comunicación de virtudes
Antropología de la libertad y esperanza
No se trata de un encuentro nostálgico ni meramente confesional, sino de un espacio de reflexión rigurosa ante los desafíos contemporáneos. El diálogo con fenómenos como la IA, el transhumanismo o la crisis de los fundamentos políticos muestra que el humanismo cristiano no es una reliquia intelectual, sino una propuesta viva.
Pensar con profundidad, sin ruido
Uno de los riesgos de nuestro tiempo es la superficialidad acelerada. Opinión sin fundamento. Debate sin categorías sólidas. Tecnología sin antropología.
Este congreso propone lo contrario: detenerse, escuchar, dialogar. Recuperar categorías fuertes —persona, libertad, verdad, comunidad, bien común— y repensarlas a la luz de los desafíos actuales.
En un momento en el que muchas discusiones públicas parecen girar en torno al poder o la eficiencia, el humanismo cristiano recuerda una verdad sencilla y radical: la persona es el centro y la medida de toda organización social y tecnológica.
Accesible y abierto
El congreso será online y gratuito, lo que facilita la participación desde cualquier lugar. Una oportunidad excelente para estudiantes, docentes, profesionales o simplemente personas interesadas en comprender mejor el momento cultural que atravesamos.
El podcast Club Dalroy, con Javier Rubio Hípola y David García Díaz entrevistan a Carlos Barros de Lis y a Enrique Granados para charlar sobre humanismo cristiano y su importancia en el desorientado mundo actual.
Spotify @clubdalroy
X @jrhipola @DavidGarcaDaz1 @BarrosdeLis @enrigranados
León XIV a los miembros del cuerpo diplomático ante la Santa Sede (9 de enero 2026)
La enorme importancia de que las palabras expresen realidades de forma inequívoca
«Hoy en día, el significado de las palabras es cada vez más fluido y los conceptos que representan son cada vez más ambiguos. El lenguaje ya no es el medio preferido por los seres humanos para conocerse y relacionarse entre sí. Además, en las contorsiones de la ambigüedad semántica, el lenguaje se está convirtiendo cada vez más en un arma con la cual engañar, o golpear y ofender a los oponentes.Las palabras deben volver a expresar ciertas realidades de forma inequívoca. Sólo así podrá reanudarse el diálogo auténtico sin malentendidos. Esto debería ocurrir en nuestros hogares y espacios públicos, en la política, en los medios de comunicación y en las redes sociales. Del mismo modo, debería ocurrir en el contexto de las relaciones internacionales y el multilateralismo, para que este último pueda recuperar la fuerza precisa para desempeñar su papel de encuentro y mediación. Esto es realmente necesario para prevenir conflictos y garantizar que nadie se vea tentado a imponerse a los demás mediante la mentalidad de la fuerza, ya sea verbal, física o militar.
También debemos señalar la paradoja de que este debilitamiento del lenguaje se invoca a menudo en nombre de la propia libertad de expresión. Sin embargo, si lo analizamos más detenidamente, ocurre lo contrario, ya que la libertad de expresión está garantizada precisamente por la certeza del lenguaje y el hecho de que cada término está anclado en la verdad. Es doloroso ver cómo, especialmente en Occidente, el espacio para la verdadera libertad de expresión se está reduciendo rápidamente. Al mismo tiempo, se está desarrollando un nuevo lenguaje al estilo orwelliano que, en un intento por ser cada vez más inclusivo, acaba excluyendo a quienes no se ajustan a las ideologías que lo alimentan.«
Del 10 al 12 de marzo de 2026, bajo el lema “Una brújula en un mundo en recomposición”
Se celebrará el I Congreso Internacional de Humanismo Cristiano, un evento académico online organizado por la Cátedra Instituto Hervás-UCAV de Humanismo Cristiano de la Universidad Católica de Ávila (España).
El I Congreso Internacional de Humanismo Cristiano se propone ofrecer criterios, análisis y perspectivas para afrontar los cambios acelerados que vive nuestro tiempo.
Este encuentro busca abrir un espacio de diálogo y reflexión interdisciplinar en torno a los desafíos actuales y el aporte del Humanismo Cristiano como horizonte orientador para la sociedad contemporánea.
El pasado 26 de noviembre, Jaime Mayor Oreja me invitó a participar en la presentación pública de la plataforma cívica NEOS (norte, este, oeste y sur) para hablar de mi libro ‘Teoría y práctica del humanismo cristiano’. Estas fueron las palabras que pronuncié: «Después de cuarenta años organizando todo tipo de actividades en la Fundación Tomás Moro, que fue constituida en 1981 por Cruz Martínez Esteruelas, y que tiene por objeto la difusión entre jóvenes universitarios de los ideales y valores del humanismo cristiano, después de cuarenta años, como digo, llegué a la constatación de que no existía una teoría general de tal humanismo que respondiera al interrogante ¿qué es el humanismo cristiano? Me propuse, basado en tan amplia experiencia, formular dicha teoría general. Y esta es la razón de este libro. Otra cosa es que lo haya conseguido. Se basa en dos ejes: la persona y la comunidad. La persona trascendente, como ser creado a imagen y semejanza de Dios y que tiene en su dignidad el origen de la libertad y de los derechos naturales, ahora llamados fundamentales o derechos humanos. Y la comunidad, que puede ser política (los poderes públicos) o social (la sociedad civil), con el problema de la delimitación de los respectivos ámbitos de actuación. Pero no quise quedarme en la pura teoría y apliqué dicha teoría general a los problemas concretos de la convivencia diaria de nuestro país y de lo que llamamos civilización occidental. Así, entre otros muchos temas, desarrollé la respuesta del humanismo a los temas de las ideologías, la condición del gobernante, los derechos humanos, las Fuerzas Armadas, la ideología de género, el nuevo orden mundial, el aborto, el humanismo social, el trabajo, la inmigración, la familia, la cultura, el laicismo, el relativismo, etc. etc. Como la mejor pedagogía es el ejemplo, el libro contiene tres ejemplos históricos (Tomas Moro, Erasmo de Rotterdam y Juan Luis Vives) y cuatro ejemplos modernos (Jacques Maritain, el Cardenal Marcelo González, Cruz Martínez Esteruelas y S. Juan Pablo II). De todos y cada uno se reseña su biografía, su pensamiento y sus obras escritas. Y el motivo de haberlos elegido es porque reúnen los seis caracteres propios del humanista, a saber: 1). Investidura cultural. Eran hombres de una gran cultura. 2). Preparación profesional para los cargos, incluso políticos, que desempeñaron (es decir, lo contrario de lo que nos ocurre en la España de hoy). 3). Defensa de todos los derechos humanos. De todos. Porque hay humanismos que dicen defender a la persona, pero a la hora de defender al concebido y no nacido, o la libertad religiosa o de enseñanza, se ponen de perfil 4). Sentido de la familia, aunque algunos no la tuvieran próxima. 5). Sentido de la amistad. La valoraban como un tesoro. 6). Sentido del humor y de la ironía. Cuando Tomas Moro subía al cadalso le dijo al verdugo «ayúdeme a subir que para bajar ya me las arreglaré yo solo». Y cuando Juan Pablo II era entrevistado por André Frossar para escribir el libro ‘No tengáis miedo’, le contó que en el Vaticano se decía del Papa que rezaba a Dios diciendo «Dios mío, algún día veré yo a mi amada patria Polonia como país libre y democrático» y Dios se quedó pensando y dijo «sí, pero no mientras tu vivas» (la anécdota es anterior a la caída del muro de Berlín). Y después el Papa seguía rezando «Dios mío y después de mí habrá otro Papa polaco» y Dios se quedó pensando más tiempo y dijo «sí, pero no mientras yo viva». Esto es sentido de la ironía y del humor. Muchas gracias». Estas fueron mis palabras. No pude añadir, por haber agotado el tiempo, que el libro contenía una síntesis de la Constitución ‘Gaudium et Spes‘ del Concilio Vaticano II, que es la Carta Magna del humanismo cristiano; y de la Encíclica ‘Redemptor Hominis‘, primera y programática del pontificado de Juan Pablo II.