El humanismo cristiano no solo surte de valores y pensamiento para tener una visión crítica propia, personal o social, ante situaciones o tendencias determinadas. Un modo de tener una postura firme en las aguas no siempre tranquilas que surcamos. También es una fuente de principios inspiradores para guiarnos en nuestro recorrido hacia el futuro. Por eso, el humanismo cristiano es un elemento de gran peso y difícil de sustituir para todos aquellos que creen en un mundo mejor donde la dignidad de la persona es inalienable y que desean trabajar en la realización práctica de ese mundo mejor en la vida social y política.

