Los principios del humanismo cristiano señalan el camino del Bien Común

Los principios del humanismo cristiano señalan el camino del Bien Común, en cuanto la persona como ser social, y en el que la persona y la sociedad han de buscar lo mejor para el conjunto de seres humanos que la conforman. Bien Común que permita una sociedad donde la persona se desarrolle integralmente. Una sociedad más justa, donde impere la seguridad jurídica y el cuidado del entorno limitado en el que desarrollamos nuestra vida, que debemos de mantener y mejorar para generaciones futuras. El Bien Común también supone una adecuada organización social y política en la que la persona puede participar, que permite a la sociedad llegar a las situaciones más críticas, así como proteger a aquellos que sufren y aupar a los menos favorecidos. Un Bien Común que se relaciona estrechamente con los principios de subsidiaridad y de solidaridad.

Descendiendo unidos en la niebla.
Descendiendo unidos en la niebla.

Fuente de principios inspiradores para guiarnos en nuestro recorrido hacia el futuro

El humanismo cristiano no solo surte de valores y pensamiento para tener una visión crítica propia, personal o social, ante situaciones o tendencias determinadas. Un modo de tener una postura firme en las aguas no siempre tranquilas que surcamos. También es una fuente de principios inspiradores para guiarnos en nuestro recorrido hacia el futuro. Por eso, el humanismo cristiano es un elemento de gran peso y difícil de sustituir para todos aquellos que creen en un mundo mejor donde la dignidad de la persona es inalienable y que desean trabajar en la realización práctica de ese mundo mejor en la vida social y política.

Pirineos (España) 2022

Jacques Maritain

El humanismo cristiano tiene en Jacques Maritain a su principal fundador. El filósofo católico francés (1882-1973) configuró en su pensamiento y en sus obras las líneas fundamentales y principios del humanismo cristiano. Maritain, de familia protestante, se convirtió al catolicismo con su mujer Raïssa (1906). Fue embajador de Francia ante la Santa Sede después de la Segunda Guerra Mundial.

Entre sus obras, “Humanismo Integral” destaca como la que ha dejado mayor influencia y donde desarrolla los principios de su pensamiento.

Saltar de la Olla

La batalla cultural e ideológica en la que se ve inmersa la cosmovisión cristiana de la persona es un hecho cada vez más evidente. Las corrientes relativistas, nihilistas, materialistas y, en especial hoy en día, la ideología de género, han creado un caldo de cultivo en el que el ciudadano medio no nota como el agua de la olla va tomando temperatura. Nos vemos acomodados a una inercia de la que es difícil salir, teniendo la sensación que, como la rana de la moraleja, nos veremos escaldados por no haber saltado a tiempo.

Sin embargo, en muchos entornos sobre esta situación se reflexiona, se discute y, en muchos casos, se proponen ideas y alternativas a esas corrientes. Se quiere dar la batalla. Vemos con alegría muchos ya levantados del sofá. Está en juego la intrínseca dignidad de la persona, aquella que los principios del humanismo cristiano defienden y pretenden desarrollar.

Se dice que el primer paso de la solución de un problema es conocer que existe una piedra en el camino. La tenemos identificada. Sigamos proponiendo otra cosmovisión, para transmitir a todos y cada uno que esas corrientes aparentemente amables son corrosivas a: la persona, la vida, la verdad y a la postre a la libertad. No solo hay que llegar con la idea, hay que llegar bien, hay que llegar lejos. Hay que llegar a todos.

«Los contenidos a transmitir están ahí, en el rico, profundo y extenso contenido del humanismo cristiano.»

Los contenidos a transmitir están ahí, en el rico, profundo y extenso contenido del humanismo cristiano. ¿Qué falta? Divulgarlo, quitarse los complejos, simplificar los mensajes para que lleguen a toda la sociedad. Porque todos tienen que tomar decisiones en la vida en la que una adecuada iluminación, una propuesta alternativa al pensamiento dominante, es imprescindible. No se puede pedir a las personas concretas determinadas posturas vitales y morales si nunca han conocido de su existencia.

Las herramientas, los contenidos a transmitir, están ya, y se pueden poner a trabajar con aun mayor entusiasmo y eficacia. Manos a la obra.

Reproducimos por su interés el Editorial publicado por el Instituto de Estudios de la Democracia CEU (febrero, 2022)

https://institutodemocracia.ceu.es/blog/saltar-de-la-olla/

La Declaración Schuman o cómo se puede influir en la Política concreta partiendo de ideales del humanismo cristiano

El 9 de mayo de 1950 el Ministro de Asuntos Exteriores francés, Robert Schuman, pronuncia lo que luego se llamaría Declaración Schuman. Una declaración o programa que es piedra de apoyo fundamental en la construcción europea y en concreto del Tratado constitutivo del la Comunidad Europea del Carbón y del Acero-CECA (Tratado de París de 1951).

Un ejemplo de altas metas puestas en marcha con pasos concretos.

La Declaración busca pasos concretos de paz y solidaridad en la Europa de la posguerra, superando las tensiones que las cuencas del Ruhr y del Saarl históricamente han generado entre Francia y Alemania.

La Declaración inmediatamente recibió el apoyo de otro democratacristiano, el Canciller alemán Konrad Adenauer, poniendo el camino para la firma del Tratado de París un año más tarde.

Video de la Declaración Schuman:

https://audiovisual.ec.europa.eu/en/video/I-072669?&lg=INT

LA NAVIDAD, ESE MISTERIO QUE PUSO FIN A LOS SACRIFICIOS A LOS DIOSES

Desde los tiempos extremadamente remotos de la existencia del ser humano sobre la Tierra; desde los albores casi de la humanidad, todas las culturas y civilizaciones, han adorado, temido y suplicado a dioses a los que entregaban sacrificios de animales o humanos, bien para aplacar sus iras, bien para la consecución o logro de sus plegarias. 

La sangre de los corderos, de los terneros, de los niños, de muchos seres humanos, se han derramado, resbalando por las piedras marmóreas desde el ara principal de los improvisados altares, desde los foros principales de los antiguos y majestuosos templos, desde los Fenicios a los Tartesos, los Persas a los Asirios, de Babilonia a Egipto…, incas, mayas o tchaltecas…

Sin embargo, surge un momento de la historia del Universo, en que un Dios, decide empequeñecerse inimaginablemente, y se implanta como embrión humano en el seno de una virgen-niña, de una modesta joven galilea que en una noche de invierno, alumbra a un hombre que vivirá 33 años haciendo el bien, proclamando bienaventuranzas, amando a los pobres, curando a los ciegos, besando a leprosos, dando ternura a los desvalidos, a los marginados, y misericordia a los desacarriados. 

Se entregará Él, Dios mismo, revestido de hombre, con su forma y sus limitaciones, como sacrificio humano ante el altar del mundo, ante la sinrazón, la injusticia, la incomprensión, el reproche, la crueldad y la tortura de los hombres. 

Es entregado a la mezquindad, a la humillación, al maltrato. Se flagela su cuerpo, se lacera su rostro, a su cabeza se incrustan  afiladas espinas. Se le asciende al lugar de su muerte, cargado con pesados maderos, mientras resbala entre su sudor y su sangre. Unos afilados clavos de hierro atraviesan a golpes los huesos de sus pies y de sus manos, que se quiebran… Y se le alza, en lo alto, en la cumbre, desde donde cuelga su maltrecho cuerpo, chorreando sangre, temblando de dolor y derramando lágrimas. 

El Dios creador del Cosmos, de lo Infinito, del Universo, es hoy Él entregado como sacrificio humano, caído, abatido, humillado, pleno de dolor, cubierto de pena…

Ahora ya no es un animal o un niño entregado a un dios falso de piedra o de madera. 

Ahora es el Dios mismo entregado y llevado al dolor y a la muerte, por su propia criatura.

La tarde oscura, se llevó su vida. 

Ya se consumó el Sacrificio del Dios Eterno, por Amor a los hombres, a sus criaturas. Después vino la Luz, y de donde enraizó la muerte, brotó la Vida para siempre, nació la Esperanza.

Y todo ello no nació ni en los dorados templos, ni en opulentos palacios, ni en altares de mármoles ni brillos. 

Fue sobre la sobria pobreza de un montón de paja, y en la temblorosa fragilidad de un niño. Ese es el signo de lo verdadero.

Almendralejo (España), 25 de Diciembre de 2021

Francisco La Moneda

La vida racional supone reglas morales.

La vida racional supone reglas morales.

Precisamente porque es libre, y para poder serlo, el hombre (..) asume que hay un mundo moral, humano, de bienes preferibles, de valores humanos, y que por tanto existen reglas morales que puede llegar a conocer autónomamente mediante su razón (..). La racionalidad supone que no todo lo que queremos es bueno ni todo lo que odiamos es malo, y esto precisamente es lo propio de la civilización y del progreso.

Inspirador de la democracia cristiana

El humanismo cristiano es una de las principales fuentes inspiradoras de la ideología política demócrata cristiana. La democracia cristiana sería la puesta en práctica, la puesta en acción en la vida diaria y social, de los principios que sustentan el humanismo cristiano. Supone el paso de la teoría y el pensamiento a la aplicación en los problemas de la sociedad en un momento y lugar concreto, donde las personas se implican con su visión en los hechos. Se puede decir, por ello, que el humanismo cristiano tiene un papel fundamental como iluminador de la actividad desarrollada por la democracia cristiana.

Como tal fuente ha jugado un papel importante en el desarrollo de la política en diversos países hispano americanos y europeos. Tal es el caso de: Chile, Venezuela, Bélgica, Holanda, Italia y Alemania.