33.- Propagación y actualidad del antropoteísmo.
Actualmente el materialismo antropoteísta que endiosa al hombre, es la creencia generalmente aceptada en grandes regiones del mundo. Filósofos de distinto signo (vitalistas, existencialistas, socialistas científicos, irracionalistas y otros) coincidieron en negar a Dios y afirmar al Hombre de carne y hueso. Y tras las convulsiones europeas de mil ochocientos cuarenta y ocho, y con las revoluciones ruso-soviética y china, este edificio de la verdad fue establecido en muchos lugares, se desarrolló, y en él se inspiran hoy día muchas legislaciones democráticas que son tenidas por las más avanzadas del mundo.
Actualmente el materialismo antropoteísta que endiosa al hombre, es la creencia generalmente aceptada en grandes regiones del mundo.
34.- El αρχή de los materialistas inmanentes es el Cuerpo humano.
«Homo homini deus est, el hombre es dios para el hombre, he ahí el viraje de la historia del mundo. El hombre es dios, queda divinizado». Estas palabras de Feuerbach en La esencia del cristianismo expresan con toda claridad cuál es el ser supremo en el antropoteísmo: Yo, en cuanto hombre de carne y hueso, mi esencia. Materialismo contemplativo que fue hecho dialéctico por Marx, quien concluyó en La sagrada familia y en sus escritos sobre Hegel que, en efecto, la suprema divinidad es el hombre, pero el hombre vivo, actuando en sus relaciones sociales. Tesis en cierto modo compartida por los existencialistas, para quienes la existencia precede a la esencia, y por tanto el hombre es libertad, todo está permitido. Nietzsche, en fin, transformó en absoluto el materialismo dialéctico, proclamó la muerte de Dios en cuanto Espíritu transcendente, y en Así habló Zaratustra puso en su lugar al nuevo dios: el Superhombre. El nuevo ἀρχή es así el Hombre, un animal sentimental que nace, vive y muere; que tiene derecho a contradecirse y a ser ilógico, absurdo; un animal, en definitiva, que no se guía por su razón sino por su instinto y sus sentidos.
«Homo homini deus est, el hombre es dios para el hombre, he ahí el viraje de la historia del mundo. El hombre es dios, queda divinizado».
35.- Con lo que vuelve a negarse la metafísica y, por tanto, el alma y Dios.
Al poner el sentir sensible antes que el existir, la metafísica sucumbe. En el edificio de la verdad basado en las experiencias sensibles no hay sitio para lo que no se siente corporalmente. Por eso se niega el alma y se niega Dios.
Por eso se niega el alma y se niega Dios.
36.- Y el hombre ya no sabe lo que es, sólo actúa.
Lo trágico del materialismo inmanente es que no hay dioses donde acudir en socorro del Cuerpo, como los había en la antigüedad. El Cuerpo se queda solipsista, solo consigo mismo, convertido en una especie de cárcel temporal, al modo platónico pero sin ideas, absurda. Irracionalismo ametafísico que lleva a muchas personas inteligentes a la angustia, al absurdo y al nihilismo. Como dijo Scheler, hoy el hombre no sabe lo que es, aunque al menos sabe que no lo sabe. Y como ya no cree en verdades objetivas se deja guiar por sus intuiciones sensibles: el moderno hombre antropoteísta asegura, volviendo al sofista Gorgias, que la verdad no existe, y se limita simplemente a actuar.
