Política y actualidad

511.- No obstante el actual nihilismo postmoderno ha hecho Comunidades Políticas en las que cada cual hace lo que quiere, y en las que los Estados también  hacen lo que quieren.

Esta es la actual dialéctica de la libertad: cada uno hace lo que desea, sin normas, y el Poder también. De esta forma ata a sus ciudadanos con grandes cadenas, más fuertes que las que Platón pudo imaginar, a modo de una bestia artificial que todo lo ve y todo lo controla. Continuamente se habla de libertad, mientras que de hecho cada vez carecemos más de ella. Hemos creado un sistema político en el que cada persona es una insignificante parte de un Cuerpo Político cuya Voluntad General todo lo puede, puede mandar cualquier cosa, sin límites.

512.- De esta forma el Poder es ahora la única fuente de la Moral y del Derecho.

Los hombres que de hecho lo ejercen tienen en su mano las dos espadas: la de la ética y la de la ley, la del alma y la del cuerpo. Con lo que quienes mandan nos atan hasta el alma, imponen a todos mediante la fuerza de sus leyes sus ideas, las ideas morales que se les antoja.

513.- La Política ha absorbido todo lo nuestro.

Escribe Ortega en La rebelión de las masas que «el politicismo integral, la absorción de todas las cosas y de todo el hombre por la política», es una de las técnicas que se han usado para socializar al hombre y vaciarlo de soledad e intimidad, causándole «hemiplejia moral». Así es, la Política ha absorbido todo lo nuestro, y ha provocado que el hombre haya perdido la capacidad de pensar por sí mismo y de tener una religión y una moral propias.

514.- Y ha atraído a ella gentes poco instruidas.

Políticos juiciosos, preparados, templados, ecuánimes, con visión de futuro, es lo que hoy día más necesitamos, y acaso de lo que más carecemos. Actualmente la Política es un golfo de confusiones en el que con más frecuencia de la desead se engolfan gentes poco instruidas deseosas de ganar pronto mucho dinero, algunos entran en ella buscando el lucro y la ganancia, como los que estaban en torno a Estratocles y Dromóclides, que se exhortaban unos a otros para la «cosecha del oro», tal como en broma llamaban a la Política (Plutarco, Consejos Políticos 798f).

515.- A lo que hay que añadir que la oligarquía que manda en los partidos políticos ha ocupado el Estado.

Todo él. Se ha adueñado de la voluntad popular, del bien común, de las instituciones, de todo. Los teóricos representantes del pueblo están sometidos a su mandato imperativo. Y los ciudadanos nos hemos convertido en meros espectadores, sospechosos de no cumplir sus leyes además.

516.- Y que se practica a discreción el arte de la mentira política.

Hay una máxima de Tiberio, seguida por Luis XI de Francia, que sigue estando de gran actualidad: para mandar hay que disimular. Ya dijo Platón que «parece que los gobernantes deben hacer uso de la mentira y el engaño en buena cantidad para beneficio de los gobernados» (República III, 389b y V, 459d), y esa demagogia sigue practicándose hoy en día. La mentira política se ha convertido en un arte, en una sutil técnica que se calcula, se sopesa, se destila y se dosifica a conveniencia, muy bien nos lo explicó hace ya tiempo Swift en un libro que tituló precisamente así: El arte de la mentira política. Más aun, la mentira de hoy es electrónica, instantánea, global, postmoderna y democrática, incluso se ha democratizado, pues ahora coexiste, tolerante, con las mentiras de la competencia.

517.- Todo lo cual hace necesario regenerar la política desde sus fundamentos.

Es necesario hoy más que nunca sentar las bases de una auténtica Comunidad de Derecho compuesta por ciudadanos libres e iguales, diferenciándola de otro tipo de organizaciones sociales. Y para eso hay que ir a los fundamentos, como siempre intento hacer, comenzando por plantear si hay alguna diferencia entre una cuadrilla de ladrones y un Estado, tal como se preguntó Trasímaco en el diálogo de Platón titulado República.

José Ramón Recuero

Política

507.- Política es el arte de gobernar una comunidad de ciudadanos.

Los hombres vivimos en Comunidad, ya señaló Aristóteles con su habitual sutileza que el hombre es por naturaleza un animal social, y que el insocial por naturaleza y no por azar es o una bestia o un dios, como aquel a quien Homero vitupera «sin patria, sin ley, sin hogar» (Política, 1253a; Ilíada, IX, 63). Vivimos juntos, convivimos, cada uno con sus creencias, sus pasiones, sus juicios morales acerca de bien y de mal, y con libertad en lo más íntimo de su ser. «Yo» encuentra a «Tu», convive con otras personas, y constata que hay también bienes que son diferentes a las personas, cosas a las que genéricamente podemos llamar suum (del que enseguida hablaré). Lo cual supone que para poder convivir y determinar el suum de cada cual (lo suyo) Yo y Tú necesitan organizarse políticamente, con lo que, en definitiva, cada uno está limitando de hecho la libertad de los demás que cohabitan con él. Esta es la cuestión a que se refiere la Política: el «deber ser de yo con otros o en comunidad», por eso es el arte de gobernar una Comunidad de ciudadanos.

508.- El fin de la Política.

Esta es la meta de la Política: discernir qué es justo y qué es injusto en Comunidad para librarnos de esos dos merodeadores que son la guerra y la tiranía, que con tanta frecuencia nos amenazan y afligen, permitiendo una convivencia justa, pacífica, libre y civilizada en la que cada uno tenga lo que en justicia es suyo.

509.- Los fundamentos de la Política son éticos y ontológicos.

Sin acudir a ellos los problemas políticos son laberintos sin salida. De manera que estos principios políticos se van a fundamentar en los principios ontológicos y morales antes desarrollados.

510.- Se trata de un arte difícil, pero sublime.

Kant nos dijo que el mayor y más difícil problema para la especie humana es instaurar una Comunidad cuya constitución política permita que la libertad de cada uno pueda coexistir con la de los demás (Ideas para una historia universal, 5º y 6º principios). Pero, por otra parte, este difícil arte es sublime, ya que si procurar el bien de una persona es deseable, conseguirlo para toda una Comunidad es noble y hermoso. Un buen sistema político es lo mejor que podemos dejar a las generaciones futuras.

José Ramón Recuero

La objeción de conciencia.

La objeción de conciencia.

A veces, con más frecuencia de la deseable, las leyes positivas establecen mandatos que para nuestra conciencia son injustos o inmorales. ¿Qué hacer entonces? Si la conciencia individual y la ley positiva entran en conflicto chocan dos principios: el de legalidad o imperio de la ley, que nos obliga a cumplir las leyes positivas, y el de libertadindividual, valor superior del ordenamiento jurídico. ¿Qué hacer? Está claro que con carácter general hay obligación de cumplir la ley, pues caso contrario no habría convivencia civilizada posible. Pero esto en absoluto impide que pueda reconocerse un ámbito garantizado de libertad de conciencia protegido por las leyes, como señaló en su voto particular a la Sentencia del Tribunal Supremo de 11 de febrero de 2009 el magistrado Campos. Uno de los mecanismos legales que protegen ese ámbito de libertad es la objeción de conciencia rectamente ejercitada. Se trata de un mecanismo legal, no moral, basado en el principio in dubio pro libertate, que permite conciliar el fuero de la conciencia personal con el fuero social o colectivo. Siempre naturalmente que la objeción no pretenda sólo eludir la ley u obtener una ventaja, sino que sea seria y juiciosa.

José Ramón Recuero. Cuestión 735

La vida racional supone reglas morales.

La vida racional supone reglas morales.

Precisamente porque es libre, y para poder serlo, el hombre (..) asume que hay un mundo moral, humano, de bienes preferibles, de valores humanos, y que por tanto existen reglas morales que puede llegar a conocer autónomamente mediante su razón (..). La racionalidad supone que no todo lo que queremos es bueno ni todo lo que odiamos es malo, y esto precisamente es lo propio de la civilización y del progreso.

La Libertad necesita Ley Moral y la Ley Moral es condición de la Libertad.

La Libertad necesita Ley Moral y la Ley Moral es condición de la Libertad.

Yo tengo al mismo tiempo un querer libre y un deber que cumplir, tenemos reglas morales precisamente para poder ser libres. Libertad y regla moral se necesitan mutuamente, son como dos caras de una misma moneda, una no puede existir sin la otra. Kant lo ha demostrado muy bien: el hombre tiene Libertad, querer, que es la piedra angular de la moral; y tiene también Ley Moral, deber, que sabemos que existe. Y ello no es una inconsecuencia, ni mucho menos, al contrario, ya que la Ley Moral es la condición bajo la cual nosotros podemos adquirir conciencia de la Libertad, saber que existe, eso dice Kant en el prólogo de su Crítica de la razón práctica, y yo estoy de acuerdo. La Libertad, añade, es sin duda la ratio essendi de la Ley Moral, es su condición, pues sin Libertad no podría haber tal Ley Moral; pero la Ley Moral, dice también, es la ratio cognoscendi de la Libertad, aquello que nos permite saber y ser conscientes de que somos libres. Sin Ley Moral no nos sentiríamos libres. También el juicioso Locke lo explica muy bien cuando dice que la Ley no es una limitación sino algo que preserva y aumenta nuestra libertad, y la define como «aquello que señala la dirección de las acciones de un ser libre e inteligente, hacia lo que es de su interés» (Segundo Tratado, 6, 57).

José Ramón Recuero. Cuestión 341

Profundizar desde el humanismo cristiano en: el ser, el deber ser y en la Política.

Editorial Y, Madrid, 2019, 408 pp. 17X24 cm. Papel: ISBN – 978-84-17666-10-1 

RESPUESTAS BREVES A INMENSAS CUESTIONES

Dios, el mundo y yo; mi libertad con ley moral; el poder político, las leyes y la justicia.

RECUERO ASTRAY, José Ramón

En la vida, la primera jugada nos viene dada. Pero en las siguientes, ya actuamos nosotros. Cada uno es hijo de sus obras, podemos usar la jugada de la manera más conveniente para vivir bien. ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo vivir bien y, si es posible, al final, morir bien? Estoy convencido de que el libro de la vida lo vamos escribiendo nosotros, que no es juicioso seguir aceptando de forma callada y sumisa el actual relativismo. Por eso, y porque amo profundamente la libertad, la mía y la de todos, y en uso de ella, he puesto por escrito estas recetas filosóficas… Lo que yo deseo no puedo ni quiero ocultarlo: quiero salir de una situación en la que la verdad y el bien son sustituidos por la decisión de una mayoría accidental que se convierte en lo absoluto; quiero devolver al hombre su dignidad haciendo que ninguna instancia humana pueda dominarlo, porque él se encuentra abierto hacia la Verdad misma; quiero que no se me obligue a ser libre imponiéndome por la fuerza una moral nihilista y una ley positiva basada en el relativismo… En una palabra: quiero ser libre, vivir en libertad. También deseo de corazón que estas recetas filosóficas curen tu melancolía, si es que la tienes; que orienten tu pensamiento en este escéptico mundo, si es que lo necesitas; que te ayuden a vivir bien, lo conseguirás si ayudas con tu esfuerzo a las dotes que te dio la naturaleza; que promuevan en nosotros una convivencia libre y civilizada, sin guerras ni tiranías, en paz, libertad y justicia. En fin, espero que las breves respuestas que aquí se contienen contesten a las grandes preguntas que tú, yo y todos nos hacemos. 

José Ramón Recuero Astray, filósofo y escritor, ha ejercido durante 47 años como Abogado del Estado, los últimos 27 de ellos en el Tribunal Supremo de España. Ha escrito y publicado una trilogía de diálogos dedicados a la ontología (La Cuestión de Dios, 2008), a la ética (La Cuestión del Bien y del Mal, 2009) y a la política (La Cuestión Política, 2018), además de otros ensayos y tratados, como los libros La dialéctica de la libertad, La libertad en Rousseau y Kant, En defensa de la vida humana y España y su Futuro: Propuestas para fortalecer la Nación y reformar la Constitución (2018). Forma parte del Instituto de Estudios de la Democracia de la Universidad CEU San Pablo, y es miembro correspondiente de la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación.

Portada: Atenea, la patrona de Atenas, era una de la principales divinidades del Panteón y del Olimpo en la antigua Grecia. Entre otras simboliza la sabiduría, la justicia y la difusión de aquella cultura cuya influencia es decisiva en el pensamiento del mundo occidental. Atenea frecuentemente está acompañada de una lechuza, a su vez símbolo de la sabiduría.

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